La historia


Marcado con una X el lugar de nacimiento de El Peliciego.

Aquí nació Pedro Abellán. (Figura con una x)
Cruce: C/ Cánovas del Castillo-Pósito.
Cortesía: Cayetano Herrero

Juan de Pedro Abellán Sánchez (1806-1841), jumillano, jornalero, hijo de José, natural de Monóvar (Alicante) y María de Jumilla, nació en el seno de una familia humilde, trabajadora y de al menos, un rosario diario, siendo el segundo de cinco niños pobres: Lucía, Pedro (nuestro personaje), José, Pascual y el benjamín Sebastián.

   Vivió su etapa de soltero en la calle Sigue Convento nº 102 (Cánovas del Castillo), frente al Pósito Real y en 1826 contrajo matrimonio con una joven jumillana llamada María López González (1809-1885); María, José, Juana Mª y Juan Bautista fueron sus preciados vástagos, juntos habitaron en régimen de alquiler una casa compartida en la calle Rollo Viejo (Sagasta), marcada con el nº 76.


Posito Real

Pósito Real de la villa

En 1823, año de  extrema tensión política y militar en la villa (final del Trienio Liberal), Pedro Abellán fue citado el 10 de marzo como quinto, formando parte de este reclutamiento.

   Tras agitada porfía entre liberales y absolutistas en desacuerdo, estos últimos, en que sus hijos <<de manera alguna han de servir al General Riego, sino al rey Fernando VII>>, se produjo un trágico accidente, un mozo fue mortalmente herido por disparo con arma de fuego efectuado por un miliciano nacional. El sorteo quedó aplazado para el día siguiente, celebrándose en el mismo lugar.

   El joven Peliciego mide poco más de cinco pies (1’65 metros aprox.), talla media para la época y fue clasificado <<Alcanza>>.Posteriormente presentó alegaciones al Tribunal Médico: <<José Abellán se halla impedido de la vista, no puede trabajar más que el esparto, y su hijo Pedro le ayuda a mantener la familia con su trabajo, quedando verificado por los facultativos estar medio ciego y sin cura, se le declara exento>> (Acta 19-8-1824).

   Esta lamentable circunstancia, unida al tono pelirrojo natural de su pelo (de José, padre), dará origen al apodo popularmente conocido en el bando liberal durante la primera guerra carlista (1833-1840) y extendiéndose hasta nuestros días, como: el Peliciego.


Bandera Carlista

   Bandera carlista <<A muerte en el campo de batalla>>

En plena guerra carlista decide cambiar el oficio de jornalero por el de guerrillero.

   Junto a Pedro Palencia, intimo amigo y hombre de familia distinguida en la población, dirigieron las dos partidas facciosas aparecidas en la villa a principios de enero de 1839.

   Contaron con el apoyo de expertos militares retirados y una parte muy importante de la población carlista jumillana, llegando a reclutar hasta 46 hombres dispuestos a dar el pecho en favor del pretendiente Carlos V.

  Pusieron en práctica las llamadas guerra de guerrillas, actuando la mayor parte de las veces favorecidos por la oscuridad de la noche, y en otras valiéndose de la sorpresa, ocasionando grandes quebraderos de cabeza a las autoridades político-militares de las provincias de Albacete, Alicante y Murcia por espacio de 26 interminables meses, principalmente a las de Jumilla y su entorno.


 

 

Dª Maria Cristina de Borbón

Dª María Cristina de Borbón

El Excmo. Sr. Capitán Gral. de los Reinos de Valencia y Murcia Manuel Navarro, en sesión 10 de marzo de 1840, informó a S.M. la Reina Gobernadora del conflicto existente con la gavilla aparecida en Jumilla, y de los enormes sacrificios hechos por sus vecinos para el exterminio de la misma, manifestando que: <<pronunciándose enemigos de las instituciones presentes y de nuestra legítima Reina, a la par que defensores del Príncipe rebelde, bajo la dirección de Pedro Abellán el Peliciego […] cuya única ocupación ha sido, y es, incendiar, robar y asesinar a imitación de las hordas caribes del feroz Cabrera, a quien denominan su General…>>.

   Estos sucesos eran periódicamente transmitidos por el Ayuntamiento de la Villa a S.M. la Reina Gobernadora Dª María Cristina, estableciendo comunicación directa con S.M. a través del Ministerio de la Guerra.


 

 

Hoya de la Carrasca

Hoya de la Carrasca, término municipal de Jumilla.
Cortesía: Alfonso Barnuevo.

Se produjeron decenas de encuentros entre gavillas compañías de milicianos de: Jumilla, Cieza, Yecla, Blanca, Fortuna, Abanilla, Pinoso, Monóvar, Hellín, Tobarra y Montealegre, desencadenándose entre ambos contendientes innumerables batallas, persecuciones y fusilamientos. Cabe destacar la quema de la bodega propiedad de Cristóbal Mª Pérez de los Cobos, padre del Sr. Alcalde 1º liberal de la villa, Pedro Pérez de los Cobos en la noche del 11 al 12 de mayo de 1839, ubicada ésta en el paraje Hoya de la Carrasca de este término municipal; hubieron de pagar los jumillanos por reparto vecinal 1.436 reales de vellón para reparar los daños causados por los facciosos en dicho edificio.


Casa del Zorro

Morada de José Guardiola, «el Zorro».
Casas del Puerto, término municipal de Jumilla.

Al ocaso del día 22 de mayo de 1840, descendía el Puerto Pinoso el Tte. José Bernal Quirós al mando de la Compañía de Guías de Jumilla, cuando mandó hacer alto frente a la morada del colono José Guardiola «el Zorro”, donde habitualmente solía hacer rancho y conceder un merecido descanso a la tropa, al tiempo de echar un cigarro, pero no pasaron desapercibidos, pues la facción venía siguiéndoles hacía rato.

   Acabada la pitanza y con el buche bien lleno, los milicianos totalmente relajados daban rienda suelta a la lengua y descuidaron la guardia, sigilosamente los facciosos apilaron leña junto a la puerta, única entrada y salida a la casa, prendiéndole fuego. Apercibido un soldado del incendio dio la voz de alarma y derribando la puerta de un tremendo patadón, dio comienzo un alocado e intenso tiroteo entre un bando y otro. El resultado por parte facciosa fue de un muerto, llamado Antonio Ortega “el Tartaja”, jumillano, pastor de 32 años y varios heridos, entre ellos el Peliciego, que recibió una herida de bala en su antebrazo izquierdo, consiguiendo huir los rebeldes amparándose en la oscuridad de la noche. Los cristinos por su parte concluyeron todos ilesos. Los doce milicianos y el teniente Quirós fueron premiados por S.M. la Reina, otorgándoles diversas medallas y diplomas:<<DOÑA ISABEL II, POR LA GRACIA DE DIOS, y por la Constitución de la Monarquía española, reina de las Españas, y en su nombre la regencia provisional del Reino: Queriendo recompensar los servicios y particular mérito contraído por vos D. José Bernal Quirós, Teniente de la Milicia Nacional de Jumilla, en la acción sostenida contra la gavilla del Peliciego el día veinte y dos de mayo último en la casa del Puerto llamada del Zorro; Ha tenido a bien por Decreto de veinte y ocho del mes de febrero de este año, concederos Cruz de Caballero de la Real Orden Americana de Isabel la Católica. Dado en Palacio a catorce de marzo de mil ochocientos cuarenta y uno>>.(D. Baldomero Espartero. Regente del Reino).


General Ramón Cabrera

General Ramón Cabrera
Conde de Morella

El final del cabecilla Pedro Palencia, de 35 años, fue dramático. El 10 de noviembre de 1839, separado de el Peliciego, cabalgaba junto a su asistente Francisco Ortega en dirección al Maestrazgo. El motivo  del viaje consistía en planificar la dispersión de la lucha armada hacia las provincias de Albacete y Murcia, con el propósito de descongestionar el asedio del ejército liberal en el Maestrazgo. Pero la parca y la mala fortuna viajarían, quizás, ocultas en el morral de los intrépidos guerrilleros, siendo ambos capturados en Tamayo, término municipal de Casas Ibañez (Albacete), por las tropas del brigadier Francisco Valdés y posteriormente fusilados en el campo de batalla de Serradiel al grito de ¡Viva Carlos V!


Cárcel de Murcia

Cárcel Nacional de Murcia
Actualmente: Edificio Victoria
Cortesía: José Mª Vela

 

Poco más de un año después, sobre las 10 de la noche del miércoles 3 de febrero de 1841, Pedro Abellán de López el Peliciego, de la misma edad, fue asesinado vil y cobardemente mientras exhausto descansaba en el paraje llamado la solana del Serretón de Moreno, término de Molina de Segura (Murcia). Sus verdugos: Andrés Terre y Domingo García, pastores, a los cuales solicitó le curasen de una herida de bala en el muslo de la pierna derecha y diesen algo de cenar; aprovecharon el descuido de echarse a descansar, arrebatándole la vida a sangre fría, con saña, utilizando sus propias armas. Cobraron las recompensas que por su captura o muerte habían establecidas por las autoridades civiles y militares, las cuales ascendían a cuarenta mil reales de vellón. 

   Juan Cascales Sánchez, escribano público del juzgado de Murcia da fe de las señas de el Peliciego << estatura más de cinco pies, pelo castaño claro naturalmente anillado, barba poblada con mucha patilla, vestido con camisa, chaleco colchado interior, otro exterior de seda morado, chaqueta de pana azul con muchos botones falsos dorados en las bocamangas, faja de estambre morada con su canana en el cinto, calzoncillos de lienzo y otros exteriores ajustados de pana verde, medias azules de pana y calzado con alpargates; el cual además de las diferentes heridas que exteriormente se le notaban y que al parecer habrán producido su muerte, tenía una cicatriz en el antebrazo izquierdo a distancia de unos cuatro dedos de la mano, de igual dimensión en ambas partes superior e inferior >>…(Boletín Oficial de la Provincia de Murcia).


Cementerio Municipal de Murcia

Cementerio Municipal de Murcia
Puertas de Orihuela
Cortesía: José Mª Vela

El Peliciego, cadáver: <<fue expuesto a la expectación pública, en la fachada de la Cárcel Nacional de Murcia, por espacio de cuatro horas, hasta las dos de la tarde, posteriormente, en carruaje destinado a estos casos, fue conducido al Cementerio Municipal (de esta capital), popularmente conocido como Puertas de Orihuela>>. El parte del enterrador Benito Ortega dice así: <<con fecha 5 de febrero se ha dado sepultura al cadáver de Pedro Abellán (a) el Peliciego, colocando la cabeza al medio día, los pies al norte, a los cuarenta y tres pasos de la puerta por donde se entra, al frente, a los catorce pasos de hondura y doce de largura, y cuatro y medio de ancho>>.


Fusilamiento de Ana Mª Griñó, madre del General Cabrera

Fusilamiento de Ana Mª Griñó
Madre del General Cabrera

Luchó el Peliciego bizarra e inteligentemente por defender sus ideas políticas. La historiográfia liberal le trató de <<cuatrero, asesino…>>; ellos, igualmente cometieron grandes y espeluznantes atentados en Jumilla y en el resto de España, como fusilar a la inocente madre del General Cabrera. ¡Las guerras! Azote de la humanidad.